Queremos mostrar aquí lo que dos visitantes han publicado sobre su visita a nuestro museo. El primero de ellos está en inglés, ya que es de un visitante extranjero, y fue presentado en la red hace más de dos años. El segundo es de una visitante osornina, quien se sorprendió de no conocer hasta esa fecha algo que estaba ubicado tan cerca de su propia casa...

Patagonia98

By Erhard Kraus

...I do want to see the Andes, close up and crossing them, and do that under my own power: it is a quest not a wish. So, from Osorno, I head into the mountains towards Bariloche along the major road and return via the road/ferry combination via the southern route...

Would you expect a museum here? What kind? An automobile museum, and top notch! You gotta be kidding! But here it is: Auto Museum Moncopulli, built by Bernardo Eggers. He is a farmer, and the farm provides the funds for his creation. He says he has to forsake other niceties of life, like a vacation, and he counts himself lucky (actually he uses the word "smart") that his wife Ruth supports him. He started in 1992, when he bought a white Buick and had it restored. The following two years saw him add 6 more cars, and that's when he decided to build the museum. He added another 30 or so cars and trucks, mostly Studebakers as they were the cars of ordinary folks and represented ideas ahead of their times. He shows not just the cars, but tools, parts (e.g. steering linkage and door handles as they evolved over the years) and sales material advertising these old cars in their days. He had inherited the house with his own childhood collection of drawings (including his father's Studebaker truck) and the glossy brochures of the cars that he managed to collect as a kid. It's what a museum ought to be: a door into the past and I thought it was one of the most stimulating museums I ever visited. In the foyer he exhibits a collection of photographic equipment, all relating to his own career as an amateur artist, and two display panels with his own photos. I later wished I could have taken some with me: they are images of nature and people and show a cunning sense for abstraction. Oh, I should mention that he teaches photography to the architectural students at the Osorno University. Drop by the museum if you get into this neck of the woods: you won't regret it!

 

¡Studebaker!!...

por Vivian

¿Estude quéee?... "¡S-tiu-de-bei-quer!"... ¡Glup! Aparte de saborearlos en alguna revista o absorberlos en las nostálgicas películas de Elvis, ¿alguien sabe qué tan espectaculares eran estos autos?... ¡Snif! ¡Esta escribidora tampoco!... Hasta cuando, un par de días atrás, pasando por Moncopulli (Ruta 215, km. 25), un romántico "vieja, tengo que pasar donde Bernardo Eggers, un minuto y seguimos" se convirtió en un entretenido aprendizaje y en una de las mejores tardes de verano.

Bueno, como se sabe, entrar a un museo es atisbar entre pasillos silenciosos, en el pasado... ¡No aquí! ¡No en este Museo de Autos Antiguos!... ¡Tal vez porque apenas uno abre la puerta, los Platters empiezan a cantarle cosas al oído, o porque son los propios dueños los anfitriones, o por el "trato", o el ambiente... ! ¡No se!, pero el caso es que sin darse cuenta, en vez de estar hurgueteando entre antigüedades, está uno entero metido en ese mundo que no hablaba por celular, no conocía la píldora y la palabra valía más que una firma!... Sí, entrar al museo de Bernardo, más que admirar obras de arte es encontrarse de sopetón con el arte de vivir hecho carrocería, bujías y engranajes... Más que escarbar recuerdos entre cromados y tapices es revivir los propios. Más que remover otras vidas es destapar la nuestra... Más que pararse frente a un descubrimiento es descubrir cómo llegamos aquí, a esta zona de coigües, frío y montañas... Porque no es una resistente Stude Pick up, 6 cilindros del 51, no, es un abuelo que viajaba del pueblo al molino y la herrería... 0 no es un espectacular Stude burdeo deportivo del 61; nooo, es el auto donde pololeaban los papás (¿???)... 0 tampoco es un reluciente Commander amarillo, es la Omi volviendo del pueblo cargada de vituallas y sorpresas!... ¡No son sólo autos, es Osorno paso a paso!...

Aún más, desde esa antigua cámara fotográfica que guardó tantos momentos queridos hasta esa "modernísima" lavadora de ropa (rescate de Ruth) en la que la Tante dejó tantas horas de su vida; desde los propios juguetes del dueño de casa hasta la última donación recibida, nos muestran que este "edificio" es más que un museo, es un tirón de orejas, una advertencia, una pregunta: ¿y tu mein liebes Enkelkind hacia dónde vas?...

¿Y pa' donde van?... ¡A veces, observando a este Osorno tan moderno y apurado, cortando casas, transplantando edificios, sembrando bancos y llenando las caballerizas de autos y alquitrán, "baja" la nostalgia y el temor!... (doble snif!)... ¡Sin embargo, para aquellos que pareciera, han olvidado de donde vienen y cuanto costó llegar, están las antiguas familias de la zona!... Sí, de frentón debemos reconocer que gracias a Bernardo E., que con su simpatía y un tremendo corazón, de puro agradecido "me lo dieron todo mis padres", ¡no se cruzó de brazos y plantó un museo para conservar las raíces de un gran pueblo en una pequeña ciudad! ¡Pero, como detrás de cada gran hombre hay una gran mujer, este artículo no estaría completo si no mencionáramos a la siempre regia (¡grrr que envidia!) y encantadora osornina; Ruth F.!!... ¡Atrévase a negarlo!!...

 

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