Coincidiendo con la celebración de los 10 años del Auto Museum Moncopulli, nos visitó la más espectacular carrera de autos clásicos de América: Las 1000 Millas Argentinas.

 

 

 

 

 

 

 

 

La carrera consiste en una prueba de regularidad, con controles de paso exacto.

 

 

 

 

 

 

 

La data de los autos estaba entre las décadas del 20 y del 70.

No solo los autos eran lindos... también algunas pilotos.

 

 

 

 

 

 

 

 

El Museo se engalanaba para recibir a este gran evento. En su 17ª versión, comprendía rutas del sur argentino y chileno en tres días.

Tras su llegada, los corredores compartían un almuerzo en el interior del Museo. Como la partida era cada 30 segundos, el almuerzo iba rotando a sus comensales, hasta completar los más de 150 autos. El auto regalón del Museo era admirado por uno de los pilotos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bernardo Eggers recibía personalmente al ex-piloto de la Fórmula 1 de los 70, Clay Regazzoni, en su Torino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los autos se ubicaron en el patio trasero del Museo esperando a los pilotos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Los maravillosos modelos no hacían sino volver locos a los espectadores que se acercaron al evento.

 

 

 

 

 

 

 

 

El pasto verde como en primavera, al fondo las vacas lecheras, al frente los sport clásicos... una imagen de ensueño en Moncopulli.

Dos clásicos deportivos europeos, una Ferrari y un Mercedes Benz 300SL conducido ni más ni menos que por

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Sir Stirling Moss!!!. El destacado inglés, piloto de la Fórmula 1 de las décadas del 50 y 60 recibió un homenaje por parte del Museo a su destacada trayectoria.

 

 

 

 

 

 

 

 

Aquí aparece Moss y señora junto a Ruth y Bernardo.

Tras el reparador almuerzo la ruta recomenzaba con un par de gomitas de control de tiempo a la centésima de segundo saliendo de Moncopulli.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La fila india se formaba para la salida cada 30 segundos.

Los autos americanos presentes no superaban el 5% del total de competidores. A la derecha, un Ford Thunderbird.

 

 

 

 

 

 

 

 

Primero partían los más antiguos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Las hijas de Bernardo quedaron fascinadas con este modelito.

 

 

 

 

 

 

 

 

Ya saliendo a la ruta de vuelta a Bariloche, el sol se asomaba tímidamente.

Carabineros apoyó el orden en el evento.

 

 

 

 

 

 

 

 

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